jueves, 28 de junio de 2007

Ojos de vidrio

- Para liberarte, necesitas lanzar una botella - decía Ella.
- Cómo lanzar una botella ? Sabes que eso no es correcto - respondí apesadumbrada.
- En este momento, ¿Cómo puedes saber qué es lo que es correcto?

En áquel instante, Ella me instaba a dirigirme a la cocina y tomar una botella, destruirla para liberarme de algún peso, si bien, de manera figurativa y yo no sabía qué hacer. Escuchaba a lo lejos escándalos, algunos gritos y su voz desafiante, su manía de querer luchar contra un pasado. Quien la escuchaba, por su parte, es tan inoperante que sabía yo que no podría detenerla. Luego negaría sus razones para ocultarlas en lo más profundo de su oscuro abismo, en lo más hondo de un caparazón cual crustáceo.

No aguanté más de seguir siendo la que escucha y la que sale dañada. Decidí dirigirme en busca de la bendita botella y romperla con tal estruendo, que, como Ella dijo, me liberaría de todo. Esto no podía seguir, sabía que no era el fin, pero necesitaba hacerlo, Ella lo logró.

En el aire unos momentos, un estruendo y mil cristales salieron rebotando en todas las direcciones del amplio dominio. Una pausa, un miedo y un respiro...

...Pero no. Esto no fue suficiente.

- Te sientes mejor ? - preguntó Ella con picardía.

Un segundo estruendo, mil cristales más. Una pausa, un respiro, pero ya no existe el miedo, existe un sentimiento contrario, indefinido.

No más cristales. Ojos con aspecto de vidrio, dolor, alivio. Ella y además Yo... y las voces lejanas.